Entrevistas

Amparo Sánchez Rosell: El valor del diálogo y el papel de la mujer en la sociedad

Valenciana de nacimiento, musulmana, Presidenta de Honor del Centro Cultural Islámico de Valencia CCIV, Presidenta de Honor de la Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia y empresaria del restaurante Balansiya.

Nos encontramos con Amparo para tomar una deliciosa comida andalusí en su restaurante Balansiya. En los postres, comenzamos la entrevista.

Entre otros muchos premios, el pasado 25 de abril fue galardonada con el premio Guillem Agulló 2018 por las Cortes Valencianas, por sus méritos destacados en la defensa de las personas y los colectivos discriminados por razones religiosas y contra los delitos de odio. Ha trabajado durante décadas para divulgar el patrimonio islámico valenciano material e inmaterial. También, por el valor del diálogo y el papel de la mujer en la sociedad.

Amparo, ¿Cómo estáis viviendo la discriminación permanente los musulmanes?

Generalizar es complicado, se vive de muy diferentes formas. Unos con mucha tragedia, otros pasan de todo, otros se lo toman a risa, pero como siempre la más afectada es la mujer.  Lo pasa peor la mujer que el hombre: la islamofobia de género. Cuando hay islamofobia hacia el hombre utilizan a la mujer como arma arrojadiza para atacar al hombre.

¿Qué es la islamofobia de género?

Es triste que  a una chica se la juzgue todavía por si se pone una ropa o se pone otra, y no se la juzgue por su capacidad intelectual, por su capacidad académica, por su preparación profesional, que se le niegue el acceso a la universidad o al trabajo porque ha decidido ponerse un velo que le cubre el cabello, me parece terrible. También hay ciertos argumentos muy confusos que perjudican muchísimo, como es la supuesta liberación de la mujer musulmana: que se quite el pañuelo para liberarse, ¿pero a ti quién te ha dicho que esa mujer necesita ser liberada porque lleva pañuelo? ¿Se quita el pañuelo y ya está liberada? Da risa.Si una mujer necesita ser liberada y lleva el pañuelo impuesto, a la fuerza, yo seré la primera en apoyar que se lo quite, pero si lo lleva libremente, por propia voluntad, habrá que respetarla. Las mujeres tenemos derecho a la libertad de elección, derecho a nuestra propia imagen, a practicar la religión de la forma que consideremos oportuna. El pañuelo no es una cuestión de género, es una cuestión  religiosa. Utilizan la religión para arremeter contra la mujer y al revés. El modelo que ellos defienden es el nacional catolicismo y ahí sobramos la mayor parte.

Sobre el feminismo, ¿cómo lo ves?

La diversidad es enriquecedora, hay muchos feminismos. Somos nosotras y nuestras circunstancias. Tengo claro que defiendo el derecho de la mujer y la igualdad con el hombre. En todas las culturas las mujeres estamos  afectadas por el patriarcado y esa es la verdadera lucha, no entre nosotras. La mujer debe elegir libremente lo que quiera ser. El auténtico feminismo debe ayudar a la mujer a alcanzar sus metas, no las que dicta un feminismo hegemónico que no representa a todas las mujeres, ni a todos los feminismos. Ese feminismo mal entendido dice que tienes que alcanzar sus metas, no las tuyas. De esa forma está sometiendo a la mujer. Si de verdad te importan las mujeres, tienes que entenderlas, escucharlas y ayudarlas a que sean lo que ellas quieran ser y alcanzar sus propias metas,  aunque no coincidan con las tuyas.

En el momento que aparece el Islam -en el año 622- empieza a defender a la mujer. Las mujeres eran asesinadas nada más nacer, la mujer era menos que nada. Por eso desde el principio una de las primeras prohibiciones fue no matar a las niñas. Eso se plasmó en el libro sagrado, en la tradición profética y en la práctica de los primeros califas. Entonces, había mujeres ministras, mujeres sabias, maestras de maestros, para reivindicar el papel de la mujer dentro de la religión. Actualmente, las eruditas musulmanas  están trabajando, difundiendo y defendiendo todos estos conceptos que son importantísimos, que se sepa que pasó entonces y como vemos en el Islam el tema de la mujer desde siempre.

¿Cómo os afecta el terrorismo a la comunidad musulmana?

Nos perjudica muchísimo, nos está destrozando. Desgraciadamente, dan pábulo a los terroristas, dan por bueno su discurso, lo difunden, lo apoyan. La gente empieza a vernos como un peligro, como una amenaza y es muy doloroso. Que unos asesinos sinvergüenzas tengan la desfachatez de decir, que están haciendo lo que están haciendo en nombre de tu religión, eso ya te mata. Pero además, que el resto de la sociedad te señale con el dedo, te culpabilice y te estigmatice duele mucho. Los terroristas matan muchos más musulmanes en países no occidentales, pero los medios de comunicación solo sacan noticias cuando matan a occidentales y eso contribuye a que nos señalen con el dedo y nos discriminen.

¿Qué significa para ti ser musulmana?

Es una forma de vida que implica paz. La paz es la clave fundamental. Paz con Dios, con sus mandatos,  paz con uno mismo y con los demás. Paz espiritual y paz social. El saludo ‘Salam  alaykum’ es paz.  La palabra Islam tiene una raíz que viene de la palabra Salam. El Islam es paz, sin la paz el Islam no es nada. Una paz en el más amplio sentido, no solo que no haya guerras, que no haya violencia, sino una paz con la creación. Cada vez más los musulmanes jóvenes ligan el Islam con la ecología. Todos somos parte de la creación y debemos respetar y preservar esa creación. En árabe se llama una ´amána´, que significa dejar en préstamo una cosa a una persona cuando me voy y ella tiene la responsabilidad de cuidarla y  devolverla en ese mismo estado como mínimo  que cuando la recibió. Es decir: es un préstamo con devolución del que te tienes que responsabilizar. Los hijos son una amána, la vida, la salud, la naturaleza, la creación toda es una amána. Dios ha creado todo eso para que todos nos podamos beneficiar. El musulmán es aquél que beneficia allá donde está… como la lluvia benéfica.