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Propuesta de Reflexión y Debate

El documento que presentamos a continuación, es el fruto de los primeros diálogos entre las diferentes personas y colectivos impulsores de estas Conversaciones.

A partir de ahora se abre un proceso de debate de un mes (hasta el 8 de junio), que pretende recoger aportaciones, reflexiones y/ o adhesiones al documento.

Una vez concluido este proceso de debate, destacaremos aquellas ideas aglutinadoras que se desprendan del mismo, las cuales servirán de base de la declaración final que pretende ser aprobada en las “Conversaciones” del 27-28 de junio en el Victoria Eugenia.

Estas Conversaciones pretenden ser un impulso para una actuación conjunta o coordinada en el camino de la noviolencia activa.

La coordinación de todo este proceso de debate abierto así como la organización de las mencionadas Conversaciones, correrá a cargo de un equipo de trabajo específico.

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Nuestra Marcha por la Sal”

Se ha escogido la conocida marcha por la sal de Gandhi para encabezar este documento. En su recorrido hasta las orillas del Sabarmati, en marzo de 1930, fueron muchos los resistentes civiles que se incorporaron al acto simbólico de coger la sal marina como gesto desobediente ante la apropiación y el monopolio que ejercía el imperio británico sobre la sal y otros recursos de la India. Sabedor de su consiguiente arresto, Gandhi avisó: “Nadie que crea en la no violencia como un credo tiene por qué quedarse quieto”. Sirva el ejemplo para el debate que se abre.


Qué nos une
Nuestra invitación colectiva
Noviolencia y transformación
Memoria histórica de la transformación social y conceptos de lucha
Noviolencia y la violencia del Estado
Noviolencia con ETA y sin ETA
Noviolencia y proceso de paz
Noviolencia y normalización política
Noviolencia, derechos y libertades
No queremos
Sí queremos
Un mensaje final

  1. Qué nos une


  2. Las personas aquí reunidas partimos de un posicionamiento activo en la vida. Somos gente a la que nos une el deseo de cambiar esta sociedad, de acabar con las injusticias que genera, y creemos que otros mundos son posibles; por tanto, otra Euskal Herria también es posible.

    Somos conscientes de que sin acción colectiva comprometida ningún cambio social o político justo y democrático será alcanzable debidamente.

    Nos une además la creencia en que para impulsar modelos sociales y políticos más justos y democráticos la vía más eficaz y humana es la noviolencia activa, ya que su empleo, a diferencia del de la violencia, no genera ni nuevas injusticias ni mayores sufrimientos.


  3. Nuestra invitación colectiva

  4. Hay una reflexión de Jean-Marie Muller que solemos utilizarla muchos de nosotros y nosotras, que dice así: “No es fácil entrever una solución no violenta a todos los problemas, incluso cuando la violencia ha mostrado ya su ineficacia. Pero, por lo menos, podríamos ponernos de acuerdo en esta hipótesis de trabajo: si la noviolencia es posible, entonces es preferible. Y si es posible, hay que estudiar las posibilidades que nos ofrece”. Esta es nuestra invitación colectiva.

    La noviolencia es compromiso y lo contrario a la pasividad, a quedarse en casa despotricando contra todo y todos, sentados cómodamente ante la televisión pagando “seguridad” a cada vez un mayor contingente armado en nuestras calles.

    Creemos que no basta con desear la paz, que hay que hacerla día a día. Ello supone no colaborar con las injusticias, allí donde se den, independientemente de la forma en que se den, del tamaño que tengan y de quién las realice.


  5. Noviolencia y transformación

  6. La noviolencia es una respuesta legítima que trata de hacer frente a las injusticias derivadas de las desigualdades (económicas, de poder, territoriales, lingüísticas, raciales, sociales, de género…) existentes en nuestras sociedades.

    Por ello, presenta un carácter transformador en la medida en que trata de modificar las bases de las injusticias existentes, en un contexto caracterizado por el intento de mantener sus privilegios aquellos sectores más favorecidos en las relaciones de poder.

    En consecuencia, la noviolencia presenta un componente activador del conflicto que trata de generar una lógica de confrontación antagónica para la gestión de dichos conflictos en clave democrática.

    Esta lógica antagónica se asienta en las potencialidades de la noviolencia frente a los métodos convencionales y frente a los métodos de confrontación violenta. Estas potencialidades se expresan en la capacidad de la noviolencia para sacar a la luz el carácter impositivo y antidemocrático de las actuales relaciones de poder; eso sí, aprovechándose de una lógica transformadora que en su práctica visualiza el proyecto democrático de futuro que la sostiene.

    La noviolencia, frente a las estrategias convencionales y las violentas, combina adecuadamente la capacidad de desafío, el fomento de la solidaridad y la capacidad de generar incertidumbre en las actuales relaciones de poder.

    En definitiva, la noviolencia está orientada a la transformación social en clave democrática mostrando en su propia práctica el proyecto de sociedad al que aspira.


  7. Memoria histórica de la transformación social y conceptos de lucha

  8. La memoria histórica no puede ser troceada a conveniencia. Los distintos poderes transmiten en la historia oficial lo que les interesa contar y lo hacen a su manera, relegando al olvido el resto.

    La experiencia antagónica que enfrenta a adversarios y no a enemigos, la protesta basada en la resistencia no violenta activa, en la desobediencia civil… tienen una historia fecunda en nuestro país. Debemos recoger todas esas experiencias y transmitirlas a las generaciones venideras. La cultura belicista dominante y contagiosa que tanto daño ha hecho a la vida interna y externa de los movimientos sociales, debe acabar y encontrar en la amplia gama de expresiones noviolentas (existen hasta 200 métodos de acción noviolenta recogidos por Gene Sharp) su nueva referencia activista y pacífica.

    No nos vale cualquier “borroka”, por tanto. La protesta, la lucha social y política, no deben huir del antagonismo, de la confrontación efectiva de discursos y proyectos, pero debe alejarse lo más posible tanto de los modelos políticos que enmascaran bajo fórmulas pretendidamente consensuales unas relaciones de poder desiguales, como de aquellas formas de lucha que sólo buscan aniquilar al enemigo.

    Lucha, borroka, es el quehacer diario. Lucha es protesta y antagonismo. Lucha es afrontar de cara y de raíz cualquier conflicto y tratar de superarlo. Lucha es construir tejido social, encarar los problemas de frente. Lucha es respetar y querer a las demás personas y seres vivos del planeta. Lucha es la superación constante de las dudas y contradicciones diarias. No se puede constreñir el concepto “borroka” a una expresión violenta de la misma, ni el reduccionista “bakarra” puede cerrar el paso al uso de la palabra como arma de persuasión, de convencimiento, de educación... ni a ignorar los distintos proyectos creativos, publicaciones y expresiones artísticas, sociales y culturales que ha utilizado la resistencia civil en todos estos años, como si todo ello no tuviera historia en la transformación social de nuestro pueblo. Hay mucha experiencia acumulada como para ser enterrada con un eslogan interpretado de forma unilateral.

    La memoria nos debe servir para no repetir la historia y poner en marcha iniciativas civiles que humanicen la confrontación y a la vez busquen el entendimiento y la confianza mutua para decidir juntos, todas las partes, las reglas de la convivencia y del futuro de este pueblo.


  9. Noviolencia y la violencia del Estado

  10. Enfrentarnos a las injusticias suele conllevar a menudo recibir el “uso legal de la fuerza que detenta el Estado de derecho”. Es larga la historia del sufrimiento generado por esa “violencia legítima” de los estados, pero es evidente que se ha desbocado desproporcionadamente tras el 11-S, con una estrategia belicista, armamentística y policíaca inimaginables.

    Asistimos a una degradación, a nivel mundial y en el Estado español en particular, de las democracias formales que está acabando con importantes conquistas en materia de derechos y libertades: aumento de cadenas perpetuas, tortura legalizada, acusaciones genéricas y sin pruebas contra organismos civiles, cierre de medios de comunicación, subordinación del poder judicial al ejecutivo sin disimulos, ilegalizaciones, aumento de las leyes penales para menores de edad... Todo lo anterior podrá vestirse con manto legal, pero no es “legítimo” para alcanzar una convivencia pacífica.

    Nos hemos juntado aquí, entre otras cosas, para denunciar la criminalización de la desobediencia civil que se desprende de la sentencia del 18/98, que es sólo un ejemplo del gravísimo recorte de libertades que se está produciendo en el Estado.


  11. Noviolencia con ETA y sin ETA

  12. Estar por la paz es estar contra todas las violencias que existen en muchas facetas de la vida, y ante todas ellas debemos tener una posición coherente. Si no admitimos la violencia estatal, tampoco podemos aceptar que para la reivindicación de fines políticos se utilicen medios injustos. Reconocer la existencia de otras violencias no es hacer el juego a ETA. Es simplemente coherencia ética.

    Estar por la paz es, estar contra la actuación de ETA; pero el simple hecho de estarlo no conlleva implícitamente estar por la paz. Decir que se está contra la violencia no conlleva una postura activa por la noviolencia.

    Cuando ETA deje de actuar violentamente no habremos conseguido la paz. Se habrá dado un importante paso, fundamental para muchas cosas, pero tendremos delante otras inculcaciones de derechos civiles y políticos a las que habrá que hacer frente. De igual forma, la noviolencia seguirá siendo una necesidad para tratar de dar respuesta a otras expresiones de injusticia presentes en nuestra sociedad.

    Estamos contra toda pena de muerte, independientemente de que el ejecutor sea un Gobierno, un juez o un grupo armado. Estamos en contra de las guerras de todo tipo, llámense “intervención humanitaria” o lucha armada.


  13. Noviolencia y proceso de paz

  14. Consideramos la noviolencia como un elemento fundamental de la resolución de los conflictos en general y del vasco en particular. Las estrategias convencionales y violentas, a la vista está, no han aportado salidas.

    En la búsqueda de un nuevo proceso de paz en Euskal Herria la noviolencia es necesaria para reforzar los valores del diálogo y del respeto mutuo, pero también una perspectiva integral que dé respuesta a la raíz de muchos de los conflictos que padecemos.

    • En este sentido, creemos que, en cualquier contraste de ideas y proyectos, los actos y actitudes de las personas, grupos e instituciones con diferentes sensibilidades deben basarse en la filosofía de la noviolencia y en mecanismos que permitan la participación ciudadana más allá del refrendo puntual a decisiones emanadas desde determinados agentes sociales.

    • Es por ello que se necesita una nueva cultura política a todos los niveles. La necesitamos todos. Es prioritaria tanto para los agentes políticos como para los activistas que constantemente están generando discurso político atados a una inercia que repite postulados de hace más de veinte y treinta años en sus eslóganes, logotipos, pancartas, pintadas, carteles, homenajes... Es clave igualmente para los representantes políticos, en su forma de encarar los conflictos, las protestas, los problemas, las disidencias… elementos todos consustanciales a cualquier sociedad viva que desee un cambio social y político profundo. El camino hacia una sociedad más libre y más justa se desarrolla en ocasiones en un ambiente violento, pero debemos luchar para que su resolución se base en la no violencia.

    • Una cultura de noviolencia debe incidir en ello. La sangre tampoco debe correr en este terreno, ni desde las instituciones ni desde la disidencia. Ni cuerpos amoratados por porras o pelotas de goma, ni pintadas con puntos de mira y objetivos de muerte o mandando al paredón a tal o cual.

    En paralelo, este refuerzo de los valores del diálogo y del respeto mutuo debe encarar no sólo las expresiones más explícitas de uno de los conflictos que padecemos, sino que debe servir para garantizar la asunción del carácter conflictivo de la realidad social, logrando un tratamiento integral de las desigualdades e injusticias.


  15. Noviolencia y normalización política

  16. A la hora de encarar la normalización política debemos salir del círculo vicioso que enfrenta las alternativas convencionales respetuosas en sus formas con el statu quo frente a las alternativas violentas pretendidamente rupturistas en sus formas con dicho statu quo.

    Entre ambas existe un campo poco desarrollado de estrategias noviolentas, que pueden ayudar a la disolución de muchos de los nudos paralizantes a los que actualmente se enfrenta el reto de la normalización.

    La noviolencia, ni es un complemento decorativo vacuo que acompañe a poses supuestamente antagónicas que sólo buscan salidas parciales a la inculcación de derechos colectivos, ni es un complemento decorativo que busque poner un poco de color y “buenrollito” a estrategias que pretenden imponer por la fuerza salidas particulares a dichas inculcaciones en los derechos colectivos.


  17. Noviolencia, derechos y libertades

  18. Reivindicamos todos los derechos para todas las personas. No hay excepciones.

    En la situación vasca, en el siglo XXI, siguen conviviendo miradas parciales a los derechos humanos, al sufrimiento acumulado, a las víctimas de todo signo... Discursos y prácticas que, desde una y otra posición, denuncian determinadas vulneraciones de derechos humanos y miran para otro lado cuando se vulneran otros o incluso cierran filas para ocultarlas.

    Ante esta realidad, la noviolencia debe presentar un discurso firme de posicionamiento y denuncia que marque un camino a seguir y una línea de no retroceso en su actuación. La noviolencia es compromiso con todos los derechos humanos. Su vulneración es injusticia que exige denuncia y respuesta, la mirada parcial a los mismos y la actitud encubridora de sus vulneraciones también exige denuncia y respuesta.

    Al cumplirse el próximo 10 de diciembre sesenta años de la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, queremos recordar esta efeméride desde la perspectiva de la realidad vasca, de los avances y retrocesos habidos, así como de lo que todavía queda por hacer hoy y aquí. Con esa experiencia, podemos decir que:

  19. No queremos:

    • La cultura de vencedores y vencidos.

    • Verlo todo desde el esquema amigo/enemigo, aliado/traidor, …

    • Para afrontar y superar las injusticias no vale todo. Para luchar contra ETA no vale todo.

    • La noviolencia no es compatible con una estrategia violenta. La noviolencia no es complemento a una estrategia violenta. La desobediencia civil no es compatible con la acción violenta y no puede ser castigada como si lo fuera. La desobediencia civil no pertenece a ETA.

    • La noviolencia tampoco es compatible con una estrategia que tras discursos vacíos pero grandilocuentes se abstraen de las actuales desigualdades e injusticias. La noviolencia no es parchear la realidad social.

    • La participación ciudadana en la vida social y política no puede ningunearse ni obstaculizarse. Tampoco puede dejarse para hipotéticos futuros.


  20. Sí queremos:

    • Enfrentarnos a todas las injusticias a la cara, de frente. Y entre ellas, aquí y ahora, a las que causan un dolor más explícito.

    • Por eso debemos garantizar el derecho a la vida, a una vida digna. Para todas y todos.

    • Defendemos igualmente el derecho a impulsar proyectos de cambio social y político. Para todas y todos.

    • Necesitamos aprender a escuchar y a respetar a quien no piensa como nosotras y nosotros.

    • Los puentes son para transitarlos en ambos sentidos. No se construyen para que los demás vengan a terreno propio. Hay que surcarlos por ambas partes.

    • Víctimas hay en muchos lados de este conflicto. Reconocerlo así es fundamental para sanar todas las heridas y la convivencia en nuestro país. Habrá que hacer mucha pedagogía, pero es un reto imprescindible para la reconciliación social.

    • Decidir nuestro destino en cada momento, tanto ante los grandes problemas como ante los más locales. Si la ciudadanía tiene la palabra, ejerzámosla. Sin supeditarla a intereses coyunturales o parciales. Sin prohibiciones. Sin tutelas militares de ninguna clase. Y en libertad.


  21. Un mensaje final

  22. Hagamos el camino, juntas y juntos.


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